El banco se configura como una pieza continua fabricada en tres módulos, lo que permite su producción, transporte e instalación de manera eficiente sin perder la lectura unitaria del conjunto. Su geometría genera distintas formas de uso —reclinación, apoyo o estancia— adaptándose a diferentes maneras de habitar el espacio.
La textura propia de la impresión 3D hace visible el proceso constructivo, aportando una identidad material específica que refuerza su carácter contemporáneo. Esta condición, combinada con su forma orgánica, permite que la pieza se integre en el entorno sin recurrir a la mimetización, estableciendo un equilibrio entre innovación y contexto.
Como parte del catálogo de Benito, formART3D traslada la investigación material y formal a un sistema reproducible, capaz de adaptarse a distintos entornos urbanos manteniendo su calidad espacial y expresiva.